martes, 27 de septiembre de 2011

Entrada en Bolivia

Y entramos a Bolivia por Copacabana… ay Bolivia, Bolivia, Bolivia…. Qué podemos contaros de esta fantástica tierra, estas amables gentes, esta comida de ponmascarni (como el de los Beatles), esas amebas en el agua…. Esto es un lugar fetén, de verdad.

Copacabana está al pie del lago Titicaca, y se lleva el titi, aunque no por falta de caca, sino por belleza. Los suelos, especialmente en Perú y Bolivia, están plastificados, como si la Pacha Mama estuviera amortajada en papel celofán… Pero el paisaje es bello, y las personas bolivianas amables, con sentido del humor.


Nos alojamos en un sitio maravilloso, un hostal llamado La Cúpula, gestionado por un alemán muy majete que nos dio muchas ideas para montar un negocio de hostelería en España pagando 10 dólares al día a los empleados. La verdad es que la gente gana muy poquito en todos estos países, y si bien la vida es más barata, el nivel de consumo también es menor, con lo que todos contentos. La economía es más bien informal, y a pesar de que el 60% de los bolivianos viven por debajo del nivel de pobreza, según las instituciones que saben de esto, la gente come, bebe y lleva su vida, si bien la salud es reguler, por ejemplo, mucha gente joven carece de varios dientes.

El lago Titicaca es precioso, especialmente al atardecer, por eso no hicimos ninguna foto del crepúsculo.

Hicimos una marcha un día y llegamos al Mirador del inca, y a una playa de arena blanca, si bien el agua estaba como pa darse un baño.

Y otro día fuimos a la isla del Sol, un sitio precioso, algo así como un pedregal de Almería en pleno verano, hicimos una marcha del norte (Challapampa) al sur de la isla (Yumani), pasando por una playa en Challa, en el centro, con un montonazo de niños saliendo de un colegio que en las paredes tenía pintado un mural sobre el creacionismo, y qué lugar...








Luego, por la noche cenamos en un restaurante llamado Las velas, un sitio encantador, sin luz eléctrica, con una carta de sólo tres platos, regentado por una pareja boliviana muy especial, que volvió al pueblo después de muchos años currando en La Paz y que para ser aceptados tuvieron que prestar servicios a la comunidad unos añitos. Pues de la vida en comunidad recibes, al sostenimiento de la comunidad has de entregar parte de tu vida, vamos, igualito que en nuestra cultura del sálvese quien pueda, el emprendedor, el líder, el individuo.


Pues de ese restaurante salimos borrachos y con media botella de vino y el estómago reconfortado, pero... dónde estaba el camino de vuelta, sin luz, todo terrazas incas que parecían senderos idénticos? Como veis, llegamos, no sin alguna que otra penuria.


Y en la playa había una rave, pero vamos, que ni nos enteramos de lo bajita que ponían la múdica, debe ser que aquí ser rebelde es poner la música baja, como toda la peña la lía parda todo el día a volumen infernal....


Y de ahí a La Paz....


Perú, hasta hace tres semanas

Después de Lima viajamos en avión a Arequipa, según llegamos vimos que era un secarral rodeao no de uno, ni dos ni tres, sino de tres volcanes: el Misti (ese bribón fumador, que todas las mañanas hace círculos de humo, dijo un taxista que se santiguaba cada vez que pasaba por una de las tropecientas iglesias de la ciudad), el Jander y el Morguen.
Pues luego, de cerca, el centro de la ciudad es un pasote, la llaman “la ciudad blanca” porque está construida con un sillar de ese color, y con el Sol reluce hasta dejar ciegos (literal) a sus habitantes. Allá visitamos el Convento de Santa Catalina, un lugar de libertinaje, sexo, drogas y rock’n roll sin consentimiento (?) del Vaticano… resulta que las monjas de clausura eran hijas de los  ricachones españoles y se construían sus casicas dentro del convento, llevaban sus esclavos y sirvientas a vivir allí con ellas, disfrutaban de toda suerte de lujos, e hicieron del convento un pueblo de estilo español, con sus calles Córdoba, Sevilla, Toledo, etc. Así hasta finales del siglo pasado, ahora viven unas cuantas como el Papa manda, comunitariamente y en pobreza. Se pueden visitar las casas de las monjas, y es alucinante.
Pero a pesar del discurso oficial, nos dimos cuenta de que las monjas siguen siendo unas cachondas, mirad si no este belén que venden en el convento (esto no es broma), entre otros:





Y como nos daba envidia nos alojamos en La Casa de Melgar, un sitio precioso, con unas habitaciones más grandes que nuestra casa (lo que no es difícil) y varios patios.
Y en Arequipa nos encontramos, así como por casualidad, con los dos fistros que faltaban, Elvira y Javi...



...y después de comer sopa de chuño negro, comida mexicana y beber pisco sours de dudosa calidad, marchamos en grupo a Chivay, en el Colca.
En Chivay nos bañamos en aguas termales de noche, bajo un cartel acusador que decía “prohibido restregarse”, lo que nos incitó a meternos cada uno por una esquina de la piscina y evitar el contacto, incluso visual, con el resto.  Poco después alguien nos contó que en realidad quería decir que por favor, la gente no se quitase la roñilla acumulada… Ay, nuestras sucias mentes…


Esa noche, después del baño y al calor de una cerveza, se produjo un evento que ha marcado nuestro viaje, y que sólo la gente que pasa fuera de casa un tiempito conoce: Carla y yo fuimos obsequiados con un paquete de jamón y chorizo de los de verdad, cuya deglución comentaremos oportunamente cuando lleguemos a la fecha en que ocurrió, pues aguantamos estoicamente sin abrirlo cosa así de diez días.
Nos despedimos de los donantes de prosciutto, Elvira y Javi, y al día siguiente el pelotón nos fuimos al pueblo de al lao, Yanque, a otros baños termales, y la verdá mu bien, no os vamos a engañar. 



Por la mañana temprano del día de después no trasladamos a la Cruz del Cóndor, en un autobús de turistas ¡jarl! A ver, os ponemos en situación: imaginad una final de Copa de Europa Barça-Madrid y un documental de Félix Rodríguez de la Fuente, tirando al águila después de haberle atao a las patas un carnero…. Pues eso, los cóndores buscando los fileticos mientras miles de personas sacan su cámara y durante dos horas no paran de tirar fotos y hablar y reír en alto… un momento sagrado. Lo mejor de lo mejor era que los incas fueren donde fuesen aprovechaban los conocimientos de los desgraciaos que caían bajo su poder, y hacían unas maquetas en piedra (litomaquetas) que ni con el lego, dibujando las montañas y las terrazas que luego construirían, para comprobar si el agua del deshielo regaría en el futuro todas esas terrazas aún no excavadas, ríete tú del Pocero.
Y de ahí, a Puno, a orillas del Titicaca, donde comienza el territorio aymara (casi nos linchan cuando nos vieron con nuestro forro polar Quechua de Decartón). Esta ciudad no es mu bonica, porque es como la caca del titi, pero lo disfrutamos, y también tomamos pisco sour. Seguimos disfrutando a tope (nunca como en Cusco, eso sí) de la relación entre comerciante o prestador de servicios local que no sabe echar las cuentas y turista y renunciamos a visitar las islas flotantes de totora, para ceder nuestro asiento en el barco a otros cientos de turistas. A cambio fuimos por la costa sur del lago hasta Pomata, un pueblo con una iglesia reconstruida por la Aecid (como todas las de la zona) y unas vistas al lago muy bonitas, y de ahí a Juli, que tiene otras cinco iglesiacas, pero que a pesar de ello pudimos disfrutar por coincidir la fiesta de San Bartolomé: como un carnaval con comida, cerveza y miiiles de personas subiendo a un monte a que les bauticen a ellos o a su coche, que una vez bautizao conducen –pedete muchos de ellos- a toda leche, se pegan un porrazo y entran así, directitos y por la puerta grande, al cielo. Cómo beben, y cómo conducen…. Esa experiencia estuvo muy chula, como podréis comprobar… (por cierto, ¿reconocéis al imbécil de la máscara? es fácil, todos los días lleva la misma ropa de siempre...):

En esta ruta pasamos por Ilave, un pueblecito tranquilo donde en 2004 diez mil habitantes lincharon hasta la muelte al alcalde y dos concejales (regidores). Podríamos aprender algo en España ¿no? Y con esto no queremos incitaros a la violencia, que aluego diréis “no señor jues, que fueron ellos los que nos dieron la ideaca de matar al alcalde cabrón, que empieza por Ga y acaba por llardón”…  Aunque bueno, parece ser que los tipos eran inocentes de haber desviado fondos para la construcción de la carretera, y que todo fue orquestado por la oposición, como luego se comprobó. El caso es que los aymaras, cuando ya se cansan de rogar, pasan a la acción directa, y así, por ejemplo, en junio tuvieron bloqueados los accesos a Puno durante un tiempito, dejando la ciudad desabastecida, porque les estaban tocando los ovarios-cojones con las concesiones mineras a unos canadienses (luego flipamos nosotros con el 15M ¿verdad?).
Al día siguiente marchamos a la zona norte del lago, a la península de Capachica, y llegamos a Llanchón, un pueblito campesino tranquilo donde lo más destacado fue la pareja de vascos que andaban por allí con su perro y su coche, dando clases (?) en la escuela del pueblo.
Terminada la exploración puneña, tomamos rumbo a Cusco (no Cuzco), la distinción tiene sentido aunque no recordemos muy bien el porqué (algo así como que en quechua Qosqo es el nombre original –que significa ombligo, en plan “el ombligo del mundo”- y cuzco sería algo así como “perro”).
Qué contaros de esta grandiosa ciudad construida por los incas…. Resulta impresionante el modo en que encajaban enormes piedras, unas con otras a pelo, sin argamasa, para construir los muros.


Estos incas estaban hechos unos pirámides, como diría Perro Muchacho… (dentro de las teorías paranoicas sobre el origen de Machu Picchu hay una que dice que el creador de Machu Picchu era en realidad un muchacho (machu) perro (picchu) de origen extraterrestre ¿cómo os habéis quedao?).
Pues allá estuvimos un porrón de días, atrapaos en otra casona llamada Renacimiento. Cusco es el Disneylandia inca (definición de un tipo muy clarividente y muy salao que conocimos en un autobús, que también nos dejó esta: “Ollanta Humala es el Mickey Mouse del socialismo”), al menos en agosto, las calles están llenas de gente vendiendo u ofreciendo algo al turista, y se cobra pasta gansa por todo. Pero es precioso... y el barrio de San Blas se parece tanto a Granada…
Allí, el 29 de agosto, celebramos el 29 cumple de Carla, engullendo el jamón y el chorizo, la enésima tortilla de patatas que Mary hizo sin oponer resistencia y otras viandas, vinos, tarta, regalos… vamos, lo que es un cumpleaños de toda la vida. Mirad qué carica de felicidad…


Un ángel, ¿no? Nada que ver con la cara de chunga que se le quedó en Lima cuando vimos este peaso anuncio-cartel de un consierto del rey del tecno (parece ser que el tipo sigue vivo):




Visitamos Pisac, con sus hippies de ayahuasca y sus mercados, y vimos una celebración con medio pueblo vistiendo sus trajes y ornamentos. Fuimos a Tipón, donde los incas llevaban el agua en canales (esto no era muy especial, aunque sí comparado con los cochinos españoles que ni se lavaban, pero el entorno era bonito), y allí se daba la particularidad de que hablaban diversos idiomas:



Y de camino a Perro Muchacho fuimos a dormir en el tren gringo de taytantos dólares a Ollantaytambo…. Ese pueblo inca, el mejor conservado, quita el habla, las calles con sus muros incas, sus canalizaciones, las montañas, la antigua ciudad sagrada en lo alto…
Y de ahí al parque de atracciones de Perro Muchacho, que podréis conocer a través de multitud de otros blogs, webs, etc. Os dejamos alguna imagen, por si aún no os hacéis a la idea del lugar:


Y esta foto en la que Mary me pira y piensa: ¿qué carajo le habrá visto mi hija a este retrasado?


Seguimos en Cusco durante unos días, despedimos a superMary y la última noche nos bebimos cinco chilcanos de pisco para celebrar nuestra marcha de Perú, en un bar con música local. Ahora dicen los médicos que mi cerebro quizá no pueda recuperarse del daño sufrido tras escuchar durante horas y horas de autobús canciones de amor al estilo de acá.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Tanto tiempo después....

¡Hola peña!

Lo prometido es debido, o viceversa, asín que os escribimos después de pasar por Caraz, Lima, Arequipa, Chivay, Puno, Cusco, Ollantaytambo, Copacabana y La Paz, donde nos encontramos ahora.

Os dejamos en Trujillo y desde entonces no volvimos a conectar.... qué contaros después de tanto tiempo... pues un montón de cosas.

Caraz está situado entre las cordilleras Blanca y Negra, algo espectacular. La gente majísima, la tranquilidad tranquilísima, la naturaleza muy natural y el soroche (mal de altura) muy currao. Anduvimos por las montañas, uno de los días subimos a pata sin parar hasta alcanzar los 4.600 m. de altitud, arrancando desde los 3.900 m. Al principio casi nos rajamos, pero menos mal que no lo hicimos, pues de lo contrario nunca habríamos comprobado cómo es un buen soroche en condiciones: dolor de cabeza a muelte, náuseas tipo a las que te entran al día siguiente de haber bebido siete jagermeister sin haber cenao, y una debilidad pa' cagarse...
Pero lo hicimos y esto es sólo una muestra de lo que vimos...



Qué, cómo os habéis quedao...

Próximamente haremos una de carteles del viaje, y esta zona fue un verdadero filón, encuantras de tó...

Pasemos ahora a Lima. Nos alojamos en el Aquisito, con una gente supermajadivinadelamuelte, Malisa es la dueña, un encanto de limeña. Allí comimos cantidad de cosas ricas, ceviche de concha negra (slurp), camarón de río, causa (papa machacada rellena de cosas ricas, como la de la foto), palta (aguacate deliciosísimo como nunca) rellena, y muuucho pisco-sour. Tuvimos una aliada incondicional, que se nos unió al grupo para tres semanas, Mary (Carla's mamma).

Causa de atún:



To be continued in breve....

viernes, 2 de septiembre de 2011

Con la que está cayendo...

¡Hola amiguetas, amiguetes y resto de seres vivos!

Creéis que os tenemos olvidados, pero no es del todo cierto. Hemos recibido tirones de orejas por no actualizar este blog, sorprendente lo que os aburrís en verano ¿no?

A veces es complicado tener un sitio para estar agusto escribiendo y colgar fotos, pero prometemos daros cuenta de las últimas tres semanas en breve, con fotos e historias más sorprendentes que nunca (o no)...

Ya vemos el chaparrón que está cayendo por España, semos europeos... mis compas de curro están dando caña a saco paco desde allá, y quiero darles un homenaje invitándoos a entrar en nuestra reciente página de facebook para que veáis lo que hacemos y dónde participamos, aparte de defender derechos ante jueces que siguen creyendo que Paquito el chocolatero sigue vivo (quizá no estén tan equivocados)... El enlace es
https://www.facebook.com/Redjuridica

Bueno, lo dicho, que en un par de días os escribimos con calma.

Besos cusqueños....

domingo, 7 de agosto de 2011

Hoy comimos sudado

Volvemos a escribir, por si hubiese algún ser vivo aún interesado en leer nuestro blog. Entramos en Perú hace una semana, como ya os comentamos. Hemos pasado por Máncora, Chiclayo y Trujillo (para ver imágenes de estas ciudades meteos en http://www.google.com/, picnháis en imágenes y en el buscador ponéis el nombre de la ciudad o lugar que queréis conocer por fotos), donde nos encontramos atrapados de nuevo en un aguhero negro. Esta ciudad colonial es bonica, muy limpia, y está llenita de iglesias evangelistas. El hostal donde nos alojamos está a tan solo media cuadra de la más exitosa, y nos acordamos mucho del señor reverendo en la misa de las 8 de la mañana a 2 de la tarde, y en la de las 6 de la tarde a 11 de la noche. Es realmente misericordioso por nuestra parte no habernos cargado al señor reverendo...

El norte de Perú es desértico, al menos la costa, que es lo que conocemos. Tiene un montón de ruinas, por aquí estuvieron los mochicas, los chimús y una gran cantidad de gente que hacía una cerámica espectacular y una orfebrería que se han conservado hasta hoy, los entierros no eran como los de ahora, en el que con lo que te clava la funeraria sólo le puedes poner al muerto una triste pechera, enterraban a los señores y señoras (haberlas hubo, contra la creencia común) con narigueras, coronas, pectorales, taparrabos, todo de oro y plata y espóndilus, y con mucha otra gente que también se moría ese día, aunque contra su voluntad...). Así, la Huaca (pirámide) de la Luna en Trujillo y el Museo de Tumbas Reales de Sipán (enviamos foto) son espectaculares.



En Huanchaco los mochicas pescaban con barcas de totora, una pajilla que aún usan los pescadores del lugar, es increíble.




En Chiclayo vimos el mercado de Modelo y es espectacular, el marisco aquí es una cosa especial, gigantesca, descomunal....


Hoy comimos conchas de abanico (vieiras) y sudado de ojo de uva (un pescado) delicioso y picantón. Casi siempre el pescado y el marisco se comen en ceviche, cruditos con limón , hierbitas...delicioso.

En el mercado también está la sección de los brujos, donde venden mil remedios para dos mil problemas (de amores, los más necesarios) y ayahuasca, san pedrito y otras drogas sagradas alucinógenas a tutiplén, en rama o en polvos para infusión...


En Canoa, entre otra gente majísima, estuvimos con Raquel y Dani, una pareja muy salá de Girona, y nos reencontramos en Chiclayo, donde compartimos hostal, dos jarras de litro de pisco sour que dicen que es bueno para la resaca y una noche memorable en el karaoke, donde dimos la nota cantando a Paquita la del Barrio, Ska-P, El Fary, Camilo Sesto y así hasta casi emular a todo el lumpen de la canción hispana (aunque también cantamos a los village people ("yo no quiero jamón quiero chope...")



Y, para terminar, os contaremos que en Máncora, pequeña población costera petada de guiris, pastis y buenri, atravesada y dividida en su única calle por la panamericana, nos quedamos atrapaos esperando la debacle debajo de un cartel, si bien Carla se dio al pisco sour y confió al señor nuestro porvenir...



lunes, 1 de agosto de 2011

Adiós a Ecuador

Pues ya nos hemos ido de Ecuador, después de pasar por Baños y Cuenca. En esta última ciudad, cuyo centro histórico es ciertamente bonito, hemos pasado tres días la mar de a gusto, fuimos al Cajas, que es un parque nacional, y andamos un par de horas, haciendo honor a nuestra merecida fama de cansaos....

El trato que nos dieron en la frontera con Perú, para salir de Ecuador, fue bastante pésimo. Salimos por la costa (Huanquillas-Aguas Verdes), conocida como el paso fronterizo más chungo de Sudamérica, pero claro, nos hemos informado de esto después de cruzar, jeje. Por lo visto es muy habitual que tengan a la gente (también a los autóctonos) esperando varias horas de noche en la calle, como nos hicieron a todos los que viajábamos en autobús, con un solo baño sin luz y lleno de porquería, hasta que a los maderos de turno les dé la gana acudir a sellar los pasaportes.

En cuanto al país, es realmente fácil para el turista y tranquilo.

Los ecuatorianos son trece millones aquí y tres o cuatro en el extranjero, por lo que mucha gente (sobre todo en Cuenca) nos habla de que sus familiares están en España.
En la costa la gente vive muy tranquila, hay pescado y las plantas frutales crecen por doquier sin necesidad de trabajar la tierra, y además el clima es estupendo y permite dormir a la intemperie. En la sierra, el clima es más frío y la gente trabaja muy duro.


Este país es maravilloso y merece muchísimo la pena conocerlo.

Veremos ahora en Perú, os iremos contando....